
Si tú experimentas hambre, buscarás completar la experiencia comiendo. Si experimentas ira, buscarás completar la experiencia gritando o golpeando. Si experimentas deseo sexual, buscarás completar la experiencia intimando con el otro, etc. En nuestras vidas pasadas nos relacionamos con muchos seres y con algunos de ellos nos quedaron asuntos pendientes -gestalts abiertas o inconclusas, experiencias incompletas- y necesitamos completarlas y concluírlas de alguna manera. Y aunque no seamos conscientes de ello, nuestra Alma se las ingenia para facilitar el reencuentro con algunos de dichos seres en nuestra vida actual. La finalidad es contar con una nueva oportunidad de encuentro y sanación de la relación a través del amor y, a través de ese proceso, sanar nosotros para poder continuar nuestro sendero evolutivo. Y es tan poderosa nuestra necesidad de completar los vínculos, que podemos sentirnos inexplicablemente atraídos y enamorados más allá de las características del otro y de la relación en sí. Podemos, incluso, tener claro que el vínculo es tóxico para nosotros, o que es destructivo, o que no coincide con lo que queremos conscientemente y, sin embargo, mantenemos el "enganche". En estos casos, siempre se trata de desafíos para que aprendamos a amar y el otro cumple el rol de perfecto/a Maestro/a.
A veces, quien está a nuestro lado es un Alma Gemela con quien ya hemos compartido otras vidas. Y un Alma Gemela no es aquella que nos hace las cosas fáciles, sino que generalmente es todo lo contrario. Es tan profundo su amor hacia nosotros, que acepta cumplir a veces roles aparentemente fastidiosos-complicadores-destructivos, con la única finalidad de hacernos reaccionar. Y la reacción se produce cuando, debido a cómo actúa el otro con nosotros, sacamos a la superficie aspectos de nuestra personalidad que necesitan sanación.

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